Una sesión de Reiki no consiste únicamente en recibir energía y relajarse. Es un espacio para detenerte, observar lo que está ocurriendo en ti y profundizar en aquello que puede estar interfiriendo en tu equilibrio.
Durante la sesión trabajo desde la percepción energética y la escucha profunda, observando el estado general de la persona, los chakras y las diferentes polaridades del cuerpo. A través de esta percepción pueden aparecer informaciones relacionadas con emociones, bloqueos, relaciones, experiencias o patrones que están actuando, a veces, de manera inconsciente.
El propósito no es solamente identificar aquello que ocurre, sino hacerlo consciente para poder comprenderlo y trabajarlo.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 1 hora y 40 minutos a 2 horas.
Cada encuentro comienza con un espacio de conversación para saber cómo está la persona en ese momento. En las sesiones posteriores, revisamos también qué ha ocurrido desde el encuentro anterior, qué se ha movido internamente o en su vida cotidiana y qué aspectos pueden necesitar mayor atención. A partir de ahí, decidimos dónde poner el foco de la sesión.
Después tiene lugar el trabajo de Reiki, de aproximadamente una hora. Durante la sesión puedo integrar, según lo que voy percibiendo y necesite la persona, cuencos tibetanos, gemoterapia y aceites esenciales.
Al finalizar, compartimos las percepciones que hayan surgido durante la sesión y la experiencia de la propia persona.
Cada sesión abre el siguiente paso del proceso.
El Reiki no es para mí únicamente un trabajo sobre aquello que podemos identificar o comprender con la mente.
A medida que la persona puede soltar el exceso de actividad mental, se abre también la posibilidad de entrar en estados de mayor silencio y presencia. Mi intención durante la sesión es permanecer en conexión con mi propia práctica y permitir que ese estado pueda ser compartido, dejando espacio para que cada persona pueda entrar en contacto con una dimensión más profunda de sí misma.
Muchas personas describen después de la sesión una sensación de paz, ligereza, amplitud o conexión, como si durante un tiempo hubieran podido descansar de la actividad habitual de la mente.
Para mí, el Reiki es uno de los caminos que pueden ayudarnos a reconocer aquello que somos más allá de nuestros pensamientos, emociones e historias personales. No se trata de convertirnos en alguien diferente, sino de ir retirando aquello que nos impide reconocer nuestra propia naturaleza.
El trabajo no termina necesariamente cuando acaba una sesión. Lo que sucede entre un encuentro y otro también forma parte del proceso.
Por eso, las sesiones se van adaptando a cada momento: a veces el foco estará en un bloqueo concreto, otras en una situación vital, en un patrón que se repite o simplemente en profundizar en ese espacio de silencio y conexión.
El Reiki es, para mí, una de las diferentes vías desde las que podemos acercarnos al reconocimiento de nuestra propia conciencia y aprender a vivir desde un lugar más claro, presente y auténtico.
Precio: 65 €
Duración: 1 h 40 min – 2 h aprox.
Además de las sesiones individuales, también ofrezco cursos y formaciones de Reiki para quienes desean conocer esta práctica, profundizar en ella o incorporarla a su propio camino.