La sanación chamánica es un trabajo profundo que abre la conciencia a otras dimensiones de la realidad y a la conexión con el mundo espiritual.
En una sesión chamánica no trabajo desde una técnica predeterminada. La intención y la petición de la persona se llevan al mundo espiritual, y son los espíritus quienes determinan y realizan el trabajo a través de mí. Mi función es entrar en ese espacio de conexión y ponerme al servicio de lo que necesita ser trabajado.
Para mí, el chamanismo es también un camino de conocimiento y transformación. Una forma de recuperar el contacto con nuestra fuerza interior, con nuestros espíritus y animales de poder, y de abrirnos a una comprensión más amplia y sagrada de la vida.
Las sesiones duran aproximadamente 1 hora y 30 minutos.
Antes de que llegue la persona preparo el espacio sagrado y entro en un estado de conexión y conciencia alterada mediante el canto, el tambor y mi relación con los espíritus con los que trabajo.
Cuando la persona llega, dedicamos un tiempo a hablar de aquello que quiere trabajar. En chamanismo, cuanto más concreta es la intención, más preciso puede ser el trabajo. Por eso buscamos juntas qué situación, emoción, acontecimiento o aspecto de su vida necesita ser atendido.
En una primera sesión explico brevemente cómo vamos a trabajar y las diferentes prácticas que pueden utilizarse. El chamanismo es, sobre todo, experiencial: no necesitamos comprenderlo todo antes de vivirlo.
Durante la sesión, que suele durar unos 45 minutos, puedo utilizar diferentes elementos y prácticas según lo que se vaya indicando: tambor, cantos, plumas, sahumos, agua de Florida y otros elementos rituales.
Las técnicas de sanación que utilizo pueden incluir:
Recuperación del animal de poder
Extracción chamánica
Psicopompo
Recuperación de alma
Sanación de útero y linaje
Técnica de la Iluminación, orientada a trabajar y liberar huellas emocionales como el miedo, la tristeza, la culpa o la ira presentes en el campo energético.
No decido de antemano qué técnica utilizar. El trabajo se va definiendo a través de la conexión con los espíritus y de aquello que se presenta durante la sesión.
El chamanismo no se limita a sanar. El trabajo puede traer también información y comprensión sobre aquello que estamos atravesando.
Después de la sesión comparto con la persona las percepciones, mensajes o indicaciones que he recibido y que los espíritus consideran importante transmitir. En ocasiones pueden aparecer instrucciones concretas para continuar el trabajo en casa durante un tiempo.
Cada experiencia es diferente. Puede aparecer una comprensión nueva sobre una situación, una liberación emocional, un cambio en la percepción de un conflicto o una sensación de alivio. También pueden producirse movimientos en otros ámbitos de la vida o aparecer una claridad que permita afrontar de otra manera aquello que estamos viviendo.
En algunos casos, el trabajo puede dirigirse hacia aspectos físicos cuando, dentro de esta visión, se percibe una dimensión espiritual relacionada con aquello que la persona está atravesando. El trabajo chamánico no sustituye la atención médica o psicológica cuando esta sea necesaria.
Para mí, uno de los aspectos más profundos del chamanismo es recuperar el propio poder.
No se trata de que todo lo que sucede alrededor vaya a cambiar por arte de magia. Se trata de recuperar la fuerza y la conciencia necesarias para poder afrontar aquello que la vida nos presenta: cambiar lo que podemos cambiar y aprender a aceptar aquello que no está en nuestras manos.
El chamanismo puede abrir un camino hacia una relación más profunda con uno mismo, con los espíritus y animales de poder, con la vida y con las diferentes realidades que nos rodean.
Es una invitación a vivir con una mirada más sagrada, abierta a la magia y a la dimensión espiritual de la existencia, sin perder por ello el contacto con la realidad cotidiana.
La sesión no siempre termina cuando termina el trabajo ritual. A veces los espíritus indican que hay algo que la persona debe continuar haciendo durante los días o semanas siguientes. Otras veces simplemente dejamos que el proceso se integre y observamos qué comienza a moverse.
Si es necesario continuar trabajando un aspecto concreto, lo veremos en una siguiente sesión. Si no, dejamos que la experiencia siga su propio curso.
Cada sesión abre un espacio diferente y cada proceso tiene su propio ritmo.
Para mí, la sanación chamánica es uno de los caminos desde los que podemos profundizar en el reconocimiento de quienes somos, recuperar nuestra fuerza y abrirnos a una conciencia más amplia de la vida.
Precio: 65 €
Duración: 1 h 30 min aprox.
Además de las sesiones individuales, también ofrezco cursos, formaciones y encuentros de chamanismo para quienes desean conocer esta práctica, profundizar en ella o incorporarla a su propio camino.